12.00 pm. Todo el mundo nos había dicho que si Brujas era bonito, Gante más. Nos bajamos en la estación de la dichosa ciudad, 20 minutos a pie hasta el centro decía GoogleMaps, y empezamos a andar y andar y andar... y cuanto más andábamos, más nos preguntábamos que qué era lo bonito de Gante. Edificios altos, descoloridos, tiendas de tatuajes, y alguna que otra lavandería, no había más, y los 20 minutos andando se convirtieron en 45 minutos interminables, hasta que por fin llegamos al casco antiguo de Gante, y vaya sorpresa....
Ciudad medieval donde las haya, no puedo entender como en un espacio tan pequeño podían haber tales maravillas, una fortaleza, dos catedrales, una plaza inmensa y el más bonito de todos los puertos que he visto hasta día de hoy. Increíble. Un encanto que yo no había podido sentir en ninguna otra ciudad. De repente te trasladabas al siglo XII sin apenas darte cuenta. Además tuvimos la suerte de que era sábado, día del mercado, y la plaza rebosaba de puestecitos de comida típica, con sus patatas fritas, su cerveza y como no, sus gofres.
¡Nos vemos en el próximo post!


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